miércoles, 13 de julio de 2011

Es un pacto que hicimos, vos y yo, sin necesidad de estrechar las manos o sellarlo con la firma en una hoja.

Ya lo sabemos: vos decís cualquier mentira, yo me hago la que te creo.
De tu boca salen las anécdotas mas inverosímiles, 
los personajes mas estrafalarios. 
La novela es tu forma de expresión, 
tu mundo inventado, el mundo en el que querrías vivir. 

No te culpo, todo lo contrario, 
te entiendo, entiendo tu melodrama, 
entiendo tu necesidad de llamar la atención. 
Entiendo que la que habla es tu soledad, 
tus ganas de sentirte el centro de algo. 
Habla tu tristeza, se disfraza de ser humano irresistible. 

Por momentos pienso que no podés estar mintiendo tanto, 
todo el tiempo. Y mentirme a mi es lo de menos
Lo que no entiendo es cómo hacés 
para vivir en ese mundo de fantasía 
en el que todas se enamoran de vos, 
en el que todas te ruegan por tu amor. 
En ese mundo tan grande, tan grotescamente inmenso. 
Y cómo hacés para dormirte a la noche, 
habiéndote contado un cuento, 
el mismo cuento, durante todo el día, 
cómo hacés para leer un libro, 
para mirar una película, 
para distinguir la ficción de la realidad, 
cómo hacés para engañarte tanto, 
para saber que estás mintiendo pero olvidarte que lo estás haciendo.

¿Vos te creés que no se nota que todo esto es mentira?

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